martes, 10 de septiembre de 2019

"Quiero ser el delegado de mi clase"


En EEUU muchos de los que hoy son líderes políticos fueron primero líderes estudiantiles. Tuvieron su primera experiencia con la política, con lo que significa ser representante ganando la confianza de sus representados, con edades tempranas. En España esta primera experiencia se da en las aulas dentro del proceso de elección de delegados. Sin embargo llama la atención la poca importancia que se da a la cuestión en la formación de nuestros hijos e hijas. De ahí, no nos extrañe, la posterior escasa formación política de representantes y representados cuando llegamos a la edad adulta.

Dejo aquí mi pequeña aportación para esos pequeños pero muy grandes aspirantes a políticos. La esperanza de una democracia madura donde representantes y representados se comprometen con sus principios y valores.

Cualquier alumno puede ser delegado o subdelegado de clase. También cualquiera puede votar a su candidato. Uno y otro, delegado y subdelegado, tienen un mandato que dura todo el curso escolar e implica ejercer de portavoz de sus compañeros.

Las elecciones de delegados y subdelegados son organizadas y convocadas por el Jefe de Estudios, en colaboración con los tutores de los grupos y los representantes del alumnado en el Consejo Escolar.

Breve introducción. Y ahora vayamos punto por punto.

PRIMERO. ¡Lo que no es! No es quien vigila a sus compañeros, no es un ayudante del profesor, no es un buzón de sugerencias, quejas y reclamaciones. 

SEGUNDO. ¿Qué es entonces? Ya sea en secundaria como en primaria el delegado y el subdelegado tienen que asistir a reuniones de los órganos escolares y participar en sus deliberaciones. Allí, pero no siempre allí, expondrán sugerencias y reclamaciones del grupo que representan. Representados entre los que fomentarán la convivencia, entre los que mediaran en casos de conflicto y a quienes motivarán para que colaboren en el buen funcionamiento del centro. 


TERCERO. Cualquier alumno o alumna puede presentarse a delegado de su clase. Algunas de las cualidades que tendrá que tener o trabajar son: moderado y flexible en sus posiciones; consciente de su responsabilidad y compromiso con el cargo; empatía hacia sus representados, con una capacidad especial de escucha activa y poco vulnerable hacia la crítica; respetuoso y objetivo; mediador ante el conflicto y resolutivo ante las situaciones que ocurran; no juzga; es optimista; sabe escuchar y hablar. 

CUARTO. En política unos de los principales problemas es que se perdió la capacidad de sacrificio y entrega hacia los representados y hacia el cargo que se desempeña. Es algo que hay que aprender. Los delegados de clase deben comprender que su "querer ser" tiene que tener un origen: "querer ser y comprender que es un voluntario". 


Imagen: BIENTRATANDO. Asesoría para la Convivencia.
© GOBIERNO DE NAVARRA Departamento de Educación, 2012

QUINTO. Es un cargo de elección democrática donde el alumno o alumna se enfrenta a unas elecciones en las que se dan muchos de los elementos que luego vemos en campañas y contiendas electorales de ámbito general. 

SEXTO. El candidato a delegado o subdelegado de la clase debe planificar su campaña. Una planificación en la que debe incluirse el conocer las necesidades de sus representados, las principales carencias del centro, análisis de la situación y planteamiento de soluciones. Todo ello cubierto de un discurso claro, conciso y concreto acompañado de unas estrategia de comunicación en la que las reuniones personales con alumnos y profesores deben ser la herramienta principal de contacto con quienes serán a su vez posibles votantes. 

SEPTIMO. Los representados deben ser conscientes de la decisión que toman. Elegir al más ´guay´ de la clase no siempre es la mejor elección. Ser un “líder”, que ha sido capaz de ganarse el respeto de sus compañeros, es positivo pero, a su vez, esto no sirve de nada si no se es responsable y consciente de la importancia de su labor. El rebelde de la clase, el ´guay´, el que no es capaz de escuchar por igual a todos sus compañeros, ... no son modelos que un representado debe considerar su mejorar elección. Si lo hacen deben ser capaces de asumir las consecuencias de su elección y el centro escolar debe ser capaz de trasladar al alumnado las consecuencias negativas de su elección. 

OCTAVO. El proceso de elección es un procedimiento sencillo pero obligatoriamente limpio, trasparente y reglado donde el voto se ejerce de manera universal, secreta y libre. 

NOVENO. El centro escolar debe procurar motivar a los representantes de los alumnos a través de la formación continua y de una participación activa, eficaz, eficiente y resolutiva dentro de los órganos escolares. 


¿Y después? ¿Para qué sirve participar en todo esto?

Tanto representantes como representados profundizan en lo que implica la democracia, en sus valores y principios, son conscientes de la responsabilidad de su voto y empiezan a aprender las consecuencias de sus decisiones.

Si el que se presentó a delegado o subdelegado le gustó lo que vio.... ¡Fabuloso! Es el momento de motivarle a conocer y participar de otros ámbitos de la política. Ámbitos a donde debe llegar para aprender pero también para enseñar su experiencia. Nadie nació sabido y nunca nadie deja de aprender.

Por @JRBAlgete