miércoles, 16 de mayo de 2018

¿Eres un buen líder político? Metáfora del espejo y la ventana.


Hay muchas facetas diferentes de un buen líder político. Lo personal y lo profesional debe ser gestionado correctamente en personas que quieren ejercer un buen liderazgo político en beneficio de su partido y/o de su comunidad. Los gobiernos o las organizaciones políticas que han estado en manos de buenos líderes políticos han sabido caminar durante más y mejor tiempo hacía el éxito. 

No es diferente ese ejecutivo de nivel 5 que Jim Collins describía en su best seller "Good to Great" del que la política desea para sus gobiernos y organizaciones.  
Un ejecutivo de nivel 5 para Jim Collins es aquel que: “crea magnificiencia duradera mediante una combinación paradójica de humildad personal y voluntad profesional” [...] “son líderes que alejan de si mismos las necesidades de satisfacer su propio ego y se concentran en el objetivo más amplio de crear una compañía magnífica. No es que no tengan ego o no miren por sus  intereses. Son increíblemente ambiciosos, pero su ambición es sobre todo para la institución, no para ellos”.

Una de las características que más destacaba en ese ejemplar líder era la búsqueda de resultados. El resultado marcaba su visión de lo que era una gestión correcta o no de sus responsabilidades. En la política actual, sin embargo, esta idea ha desaparecido. Los gobiernos y, sobre todo, las organizaciones políticas sufren la gestión mediocre del líder que justifica sus malos resultados.

Y frente a la derrota el político despliega unas cualidades personales que son lo contrario de lo que Collins describe para sus líderes empresariales de nivel 5: “tranquilo, humilde, modesto, reservado, tímido, educado, nada engreído…”.

Es, por lo tanto, la forma en que se acercan al "resultado" y al análisis de su gestión donde el líder político muestra su cercanía o distancia hacia modelos de liderazgo exitoso y ejemplar. Es decir, ¿cómo actúan a la hora de evaluar unos resultados mediocres o de éxito?.

Es la metáfora "del espejo y la ventana" de Collins la que mejor nos puede dar una visión de esto que describimos.

Después de analizar numerosos casos de directivos el propio Collins describía a un líder que "cuando quiere encontrar la causa de los problemas de su empresa, la responsabilidad de lo que marcha mal, mira al espejo, busca dentro de sí o dentro de su propia organización; un auténtico líder es también aquél que, cuando quiere encontrar la causa de los triunfos de su empresa, el mérito de lo que marcha bien, mira a través de la ventana, analiza los factores externos que han conducido al éxito. El espejo señala la responsabilidad; la ventana, el mérito".

Y es Collins quien nos indica que el anti-líder hace todo lo contrario, actúa exactamente al revés: "atribuyen siempre a factores externos el origen de los problemas, y se consideran siempre la clave del éxito".

Sin un líder empeñado en mejorar la actividad política difícilmente se puede lograr construir un  proyecto de éxito. Sin líderes que sepan mirarse al espejo y observar por la ventana la realidad de su organización o de su gobierno, estos girarán siempre alrededor de la improvisación, la mediocridad y el fracaso. 

¿Cuántos líderes de tu entorno hacen lo contrario que lo descrito en la metáfora del espejo y la ventana?