lunes, 19 de febrero de 2018

Lograr el gobierno municipal: ¿Solo o acompañado?


Palabras clave: #CoaliciónElectol #ComPol #PolíticaLocal #Pacto #Acuerdo #Alianzas

La frustración política por unas expectativas electorales no logradas tiene su origen (siempre) en la falta de rigor al analizar el mapa electoral municipal. De la falta de rigor en este análisis se derivan conclusiones y se establecen objetivos igualmente poco rigurosos. Y de esto a la frustración colectiva solo hay un paso: unas elecciones. 

Una decisión previa a cualquier planteamiento estratégico es si podremos lograr el gobierno local solos o acompañados de otros. Y en el segundo caso con alianzas previas al envite electoral o posteriores al mismo. 

Un partido que es riguroso en el análisis de la política local, toma decisiones correctas. 

La falta de rigor en los análisis lo provoca, en el ámbito municipal, una militancia sobre-representada en la toma de las decisiones estratégicas o una dirección poco cualificada. Y en ambos casos suelen caer en el mismo error: trasladar (sin filtro alguno) tendencias electorales más generales al propio ámbito local. 

Tanto en mi experiencia personal como en procesos de asesoría me he encontrado candidatos, equipos de campaña y partidos municipales que establecían objetivos muy superiores a su techo electoral histórico a nivel local, y esto era así solo porque su partido de ámbito nacional crecía en las encuestas o porque se confundían deseos con realidad. 

Si acertamos en el análisis previo podremos decidir si pelear por el gobierno solos o si necesitaremos la alianza con otros. En el segundo caso lanzando una nueva pregunta: ¿Alianzas previas o materializadas después de las elecciones?

Como podemos ver: el análisis previo, riguroso y acertado, nos ayuda en la toma de decisiones estratégicas vitales. 

Una de esas decisiones, insistimos, será contestar a ese: ¿Solo o acompañados? Y con la respuesta nos lanzaremos a nuevas decisiones que den contenido a las respuestas que nos concedemos. 

Si decidimos, por ejemplo, ir acompañados, nuestra campaña electoral puede compartir muchos elementos con quienes decidimos que serán nuestros presentes o futuros aliados.  Con ellos podemos compartir los análisis electorales previos, nuestros mapas electorales y hasta repartir segmentos de población con intención de optimizar los recursos. 

Si decidimos ir solos, nuestra campaña puede que tenga que optar por la campaña negativa. Pero tendremos que tener claro quién es nuestro contrario y dónde queremos lograr votos con este tipo de actuaciones. 

¿Cuántos partidos (posibles aliados) han entrado en dinámicas de enfrentamiento que han llevado a fomentar la abstención en sus espacios electorales compartidos sin que eso se haya transformado en votos para uno mismo? 

Conclusión: es necesario asumir que nuestros objetivos electorales solo pueden ser planteados con éxito si previamente hemos sido rigurosos en el análisis de nuestro mapa político electoral. De los análisis erróneos nacen decisiones erróneas. 

Y ya sabes....... 

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