martes, 17 de julio de 2018

La nueva organización política que conduce hacia el éxito.


Palabras clave 🔗 #ComPol #OrganizaciónPolítica #NuevaPolítica #ComunicaciónPolítica 

En el siglo XXI la política está obligada a asumir el reto de adaptarse a las nuevas formas de organización, comunicación y participación. Os cuento cómo entendemos esta nueva realidad #ComPol.
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💬 Partidos e ideologías pasan a un segundo plano al no generar confianza por sí solas. Es el momento de una ciudadanía que dice: confío en tu causa, por lo tanto, confío en ti o en tu grupo.
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¿Qué implican esas nuevas tendencias?

Antoni Gutiérrez-Rubí lo resumía en siete ideas. Otros autores igualmente lo simplifican a algunos consejos o recomendaciones. Es un buen comienzo asumirlas. Algunas de ellas, son:
  1. La nueva forma de hacer política implica asumir el reto de trabajar con modelos segmentados de comunicación que mejoran la efectividad de la misma y reducen los costes. 
  2. Giutierrez-Rubí nos habla de una sociedad "conectada en red" que se construye y participa en comunidad. Algo que es incompatible con una visión política del espacio geográfico limitado, el grupo cerrado o la figura del militante tradicional.
  3. La organización política del siglo XXI apuesta por la estructura horizontal y colaborativa. Con planes transversales. La verticalidad en la acción política limita la libertad de actuación de sus protagonistas y desaprovecha las inercias más positivas de quienes dan el paso al activismo político.
  4. Apostamos por una estrategia #transmedia donde el activismo que crea comunidad, y que difunde tu relato, es una realidad sin la que no podemos hablar de haber superado la estrechez de miras de la comunicación 1.0 del siglo XX. 
  5. La política del siglo XXI no busca su "minuto de oro en televisión". Debemos tomar conciencia que en nuestra comunicación actual los grandes medios de prensa o televisión no deben ser nuestros objetivos prioritarios. Apostar por diferentes plataformas que se coordinan y cooperan, a través de conversaciones que apuestan por la difusión del mensaje, debe ser nuestra apuesta por el éxito.
  6. Es el momento de los grupos de trabajo más o menos amplios donde se comparten ideas, se toman decisiones colaborativas y se asume juntos la estrategia y acción final. La gestión de estos equipos requieren personas que entiendan la horizontalidad y transversalidad de la nueva acción política.
  7. El siglo XXI nos habla de hacer política alrededor de causas compartidas. La marca y las ideas van  pasando a un segundo plano, no generan confianza por sí solas. Es el momento de una ciudadanía que dice: "Confío en tu causa, por lo tanto, confío en ti o en tu grupo".

El compromiso orgánico en esto nuevos tiempos implica nuevas formas de organizarse, trabajar en equipo, procedimientos....
  • Necesitamos organizaciones abiertas a la participación real: lo que incluye abrir la participación a la toma de decisiones importantes. 
  • Tenemos que hacer una apuesta clara por el trabajo en equipo. 
  • Ponemos el acento sobre la calidad de los procesos y, en consecuencia, asumimos que nuestros resultados pueden llegar de manera más lenta.
  • Nuestros recursos materiales y humanos son la suma de los que aporta cada uno de los miembros a la organización: voluntarismo y compromiso participativo. 
  • Hay un compromiso por dar respuesta a los deseos de participación de los activistas: y lo hacemos respetando sus motivos y adaptándonos a sus capacidades. 
  • La participación debe producirse en todos los niveles.
  • Voluntarismo no significa improvisación en los procesos, mejoramos calidad de las aportaciones voluntarias en tiempo o recursos. 
  • Buscamos una organización transversal, horizontal, abierta, plural y transparente. 

Esto nos obliga a: 
  • Crear procesos que permitan la toma de decisiones de manera conjunta y múltiple sin límites en el número de participantes o en la dimensión funcional / territorial. 
  • Valorar las actuaciones y propuestas desde el prisma del EQUIPO. Rechazando las individualidades.  
  • El proyecto se diseña, decide y planifica en equipo. 
  • Informar y comunicar cohesiona al grupo y trabaja la sensación de pertenencia. 
  • Las delegaciones de funciones se hacen con un doble compromiso de disponibilidad: el que cede las funciones y el que las acepta. VOLUNTARIOS.
En consecuencia, en la nueva forma de hacer política marcamos niveles diferentes de participación en relación a los activistas, y la organización asume retos para cada uno de ellos, con intención de mejorar la cohesión y la pertenencia a la causa, el equipo, el proyecto o los objetivos compartidos:

Nivel 5: Acceso a la información. Nivel más bajo de compromiso, pero igualmente importante. Es la base de la pirámide organizativa. Debe trabajarse con uso correcto de nuevas herramientas de comunicación y sin dejar de lado un necesario ´feed back´. 
Nivel 4: Opino y soy consultado. Parte de esa base de la pirámide querrá además participar en los debates, opinar y ser consultado. Aunque seguirá estando lejos del concepto más real de ´participación activa´.  
Nivel 3: Hago propuestas. Un paso más. Si propongo algo, y la organización escucha, moldea y asume, pongo las bases para potenciar la participación de quienes han decidido dar este paso al nuevo nivel.  
Nivel 2: Decido.  
Nivel 1: Actúo. Junto con el nivel 2, los niveles de mayor compromiso a nivel orgánico. Implican acuerdos claros de la forma en cómo se va a producir esta colaboración. Sin acuerdos claros daremos pié a mal entendidos, dejadez en las funciones y mala praxis organizativa.  
La pregunta que me hacen en este momento es siempre la misma: ¿Y cómo consigo que entren en esta pirámide organizacional?  Aunque solo sea en su base.

Y mi respuesta es siempre también la misma: para que quieran participar, deben tener una motivación. Y debemos trabajar por generar esa motivación. La motivación y las ganas de participar deben ir acompañadas de conocimiento para poder hacerlo: eso implica nuestro compromiso con la formación.  

Todo lo que expresamos tiene una consecuencia lógica, tenemos que plantear una organización en la que los cauces de participación y debate estén claros. Y para ello debemos nosotros tener claro nuestra organización interna: nivel estratégico, nivel táctico y nivel operativo.

En conclusión. 

Nadie puede asumir el coste que tiene para una organización (en sus diferentes formas: partido, grupo de interés, grupo de presión, movimiento social,...) estar alejado del mundo 3_0 que hoy impregna de su realidad comunicacional el día  a día de la participación política. 

Asumimos el reto, y por ello, nuestra planificación estratégica, nuestros nivel operativa y táctico, nuestro día a día; son reflejo (deben serlo) de cada uno de los principios fundamentales que rigen esta nueva realidad, estos nuevos tiempos y estas nuevas formas de la acción política.


Y ya sabes....... 

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